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Conciencia Corporal

Entre el cielo y la tierra

El cuerpo es el templo sagrado que alberga nuestro ser. Además es un vehículo que nos lleva a través de  esta vida desde el nacimiento hasta la muerte.

El cuerpo nos comunica con el resto del universo por medio de su mágica estructura, misteriosa aun en su funcionamiento íntimo, llena de células, órganos, nervios, sentidos que se mueven de manera armoniosa, coordinada, sincrónica, inteligente y prácticamente todo lo hace de manera automática. Sin que seamos conscientes de ello.

El cuerpo nos habla constantemente en medio de la búsqueda para mantener su equilibrio; nos orienta en medio de la inmensidad de posibilidades que la vida tiene para todos, nos alerta ante el peligro, nos recuerda nuestros compromisos, nos aclara las dudas, nos hace solidarios, nos obliga a descansar cuando corresponde y su lenguaje es claro, contundente y permanente.

Recuperar la capacidad de entender el lenguaje de nuestro cuerpo es una tarea imprescindible  en el camino para lograr el bienestar en nuestra vida.

Escuchar cada día nuestro cuerpo es la principal medicina preventiva de que disponemos, porque nos permite conocernos, encontrar el sentido de nuestra vida, mantenernos en él, y reconocer el momento de retirarnos ante el deber cumplido.

Acatar sus indicaciones es lo mejor que podemos hacer para evitar enfermar de manera permanente. Cuando hacemos caso omiso de las señales del cuerpo, él deja de hablarnos y nos grita. Es lo que comúnmente llamamos estar enfermos.

El cuerpo grita cuando lo hemos ignorado, y lo hace de la manera más directa: el dolor y la enfermedad.

El dolor es un llamado de atención urgente que nos señala que debemos corregir algo en el funcionamiento general de nuestra vida.

El dolor ha sido satanizado y hemos tratado de evitarlo de manera sistemática por todos los medios, sin antes hacernos la pregunta más importante ¿Que me quiere decir mi cuerpo con este dolor?

La respuesta será siempre individual, la persona idónea para contestar esa pregunta es usted mismo.

¿Bueno, doctor, yo quiero saber por qué me duele la cabeza?

Es posible que el doctor tenga una respuesta fisiológica a esta pregunta, pero él no puede saber si está usted descansando lo suficiente, si ha tomado la cantidad de agua  que su cuerpo necesita, si está  muy preocupado por tal o cual situación, si su alimentación es la adecuada, o si hay alguna frustración detrás de este dolor.

Un sanador experto puede intuir algunas de estas dificultades y orientar una terapéutica encaminada a que su cuerpo reestablezca el equilibrio que le permita encauzar el dolor, pero el verdadero  ente de la sanación solo puede ser la persona que sufre dicha situación.

Dejar que el cuerpo nos hable es más sensato que callarlo de manera sistemática.

La ruta fácil de los calmantes y toda la batería de los anti (anti-inflamatorios, anti-ácidos, anti-bióticos) nos ha conducido a un camino no muy esperanzador.

Tenemos una sociedad enferma, aburrida, cansada, indiferente, intolerante y muy violenta, y no sabemos que tanto de eso le debemos al hecho de haber  estado suprimiendo lo que nuestro cuerpo nos ha querido decir durante mucho tiempo.

Cuando suprimimos de manera indiscriminada el lenguaje de nuestro cuerpo, él busca la manera de hacerse escuchar por otras vías, por lo que es frecuente que al eliminar con medidas supresoras una molestia, aparezca al cabo del tiempo otra molestia más grave, lo que representa un grito más grande de nuestro cuerpo, sin contar con el agravante de los efectos tóxicos que genera suprimir una función vital, o la acumulación de residuos inorgánicos dejados por los fármacos en nuestro templo.

Escuchar nuestro cuerpo es muy sencillo, lo más importante es prestar atención.

Cuando ponemos atención todo cambia, enfocamos toda nuestra energía hacia el interior, comenzamos a sentir realmente lo que está sucediendo en nuestro cuerpo adentro y afuera.


Para comenzar el proceso de autoconocimiento y tomar las riendas de nuestra vida y salud, recomiendo comenzar por hacer el ejercicio de toma de conciencia corporal:

Conciencia Corporal
Conciencia Corporal

Tómate un tiempo de 5 minutos durante los cuales no vas a hacer nada más que sentir tu cuerpo. Es conveniente llevar un orden, iniciando por la cabeza, sentir el cuero cabelludo, la piel de la cara, los órganos de los sentidos, luego el cuello, los hombros, el pecho, la espalda, el abdomen, los órganos sexuales, las piernas, las plantas de los pies…

Y sentimos entonces nuestra postura, nuestra expresión, las tensiones, las rigideces, incomodidades y nuestra respiración, pudiendo automáticamente corregirlas.

Miramos  atentamente a nuestro alrededor  y percibimos que hemos dejado  de observar muchas cosas que han estado en nuestro entorno, tal vez hemos dejado pasar una flor hermosa sin valorar su color, su textura, sus formas, su inmensa belleza, la armonía y la paz que generan su presencia.

Vemos atentamente la casa de nuestro vecino que se está cayendo; lo bello y lo feo, y cuan distante hemos estado del universo que nos regala mil diseños para disfrutar, cuanta luz desperdiciada, cuantos llamados de atención ignorados, cuantos detalles increíbles de todo lo que nos rodea y de nosotros mismos.

Y llegamos a maravillarnos con nuestra perfección, simplemente observándonos atentamente ante el espejo o viendo nuestro reflejo en el agua.

Escuchamos con atención y sentimos cuantos sonidos nos inundan a cada momento, muchos agradables, como el cantar de las aves, la voz del ser amado, el río en su caminar, la música que nos alegra.

Y también unos ruidos desagradables como los ronquidos industriales y los que producen los motores. Cada uno con su lenguaje especifico diciéndonos algo, y nosotros la mayor parte del tiempo los ignoramos.

Olfateamos y podemos sentir incluso nuestro propio olor o de nuestros seres cercanos y amados, que es agradable porque  es compatible con nosotros. Para nadie es un secreto que el olor es el elemento biológico más potente en la atracción sexual.

Pero el olor también nos puede alertar ante el peligro, ante las toxinas, ante el aire envenenado, y salvar nuestra vida, porque nos dice cuando debemos alejarnos.

Saboreamos cada bocado como un regalo exquisito y nos sentimos afortunados  por los mil sabores que hemos estado desperdiciando al comer de prisa, con ansiedad, por no prestar atención.

Y sentimos nuestra piel, radar perfecto que nos regala desde una caricia hasta un latigazo. Y un mar de posibilidades infinitas se abre ante nosotros y comenzamos a vivir de una manera más plena.


Este artículo hace parte del programa de Bienestar paso a paso.

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ACERCA DEL AUTOR DE ESTA ENTRADA, DR. RICARDO VARGAS


acercaDeRicardo

El Dr. Ricardo Vargas Es médico de la universidad Javeriana de Bogotá. Especialista en medicina tradicional oriental y Chi kung de la Escuela Neijing de España, sede Santo Domingo (República dominicana). Ha sido profesor de acupuntura, Auriculoterapia, técnicas de relajación y nutrición para la salud.

Actualmente dirige el Centro de Relajación y Bienestar Humano Vital Chi en Santander de Quilichao (Colombia).

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